La mayoría de los cactus son plantas de origen americano, y viven de manera silvestre en las zonas áridas y desérticas del mundo. Pero en las zonas tropicales existen cactus que crecen sobre otras plantas sin parasitarlas, frecuentemente sobre ramas y recovecos de los troncos de los árboles, y que tienen hermosas flores.
Si le gustan estas plantas y quiere integrarlas al jardín, debe tener en cuenta algunos aspectos:
- Si se plantan en jardines, debe cambiar completamente el suelo en el sitio de plantación utilizando una mezcla que contenga partes iguales de arena gruesa y/o perlita, tierra ligera de jardín, que no se apelmace y mantillo de hojas bien descompuesto (de por lo menos 2 años) o resaca estabilizada.
El sustrato debe ser poroso y permeable, para evitar el exceso de agua. No debe contener materia orgánica en descomposición, y debe tener elementos nutritivos en orden decreciente de potasio, fósforo y nitrógeno y ph 6. No deben emplearse fertilizantes ricos en nitrógeno pues generan tejidos débiles y acuosos. Una buena fórmula es 10% de nitrógeno, 20 % de fósforo y algo más de 20 % de potasio, con un 1 a 2 % de microelementos.
- Si se cultivan en macetas, estas deben permitir un buen desarrollo de las raíces. Se debe utilizar una capa de drenaje y un medio de cultivo suelto y poroso, como el descripto anteriormente. Pueden ubicarse en patios, balcones, terrazas o interiores con muy buena iluminación. Siempre será mejor que no reciban la lluvia directamente, y que el riego sea muy moderado en primavera y verano , cada 20 días en otoño, y nulo en invierno.
Solo algunos cactus poseen hojas perfectas y permanentes (por ej las especies Peireskia o Rhodocactus). En general estas faltan, o son caedizas. Por otro lado, la mayor parte de estas plantas tiene espinas.
Cactus epífitos
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